Normalmente por las mañanas estoy on fire. Me levanto y si las calles no estuvieran ya puestas las pondría yo. Luego a las 5 de la tarde parezco un higo turco en el sofá. Aunque como por la mañana ya he hecho todo lo que tenía que hacer (a no ser que haya algún contratiempo), tampoco me preocupa. Pero de vez en cuando pasa una cosa: hago sopa por la mañana y luego hace un calor que viene de nadie sabe qué lugar y de repente en vez de una cena lo que tengo es una agonía. Y esto me pasó ayer. ¡Que parecía julio! Ingenua de mí haciendo sopa tan feliz por la mañana. Pero no hay mal que por bien no venga. Yo que no voy al gimnasio, porque lo que valen está fuera de mi presupuesto, ayer tuve un vale de una sesión de ¡sauna gratis! Terminé de cenarme la sopa y no sabía si meterme a la ducha, aprovechar la coyuntura y salir a correr o quedarme sentada en la silla agonizando un rato hasta que se me pasara el calor. Obviamente hice lo tercero. Un nuevo propósito es moderar mi energía matutina, así me evito este tipo de contratiempos.
¡A la sopa! El sabor del cardo mariano me reconforta inexplicablemente. Normalmente se infusiona y poca gaita más, pero me gusta echarlo en las sopas por el sabor como a caldo de verduras que deja. Lo suelen vender en herbolarios, aunque también lo he visto en Carrefour en bolsitas en la frutería. Hay que tener en cuenta que en muchos casos no nos venden sólo las hojas de cardo, en el revoltijo verde van también los pinchos. Fijáos en ello antes de echarlo no vaya a ser que tengáis una sopa para darle a vuestros mejores enemigos. Si viene con los pinchitos, infusionáis antes el cardo, lo coláis y santas pascuas.
Para dos raciones
250 g de espárragos trigueros
2 cucharadas soperas de hojas secas de cardo mariano
200 g de col china
1/2 cucharada de postre de pimentón picante
agua
aceite de oliva
sal
En una olla con aceite de oliva y pimentón rehogamos los trigueros a fuego lento. Cuando ablanden vertemos el agua y añadimos el resto de ingredientes. Dejamos cocer unos 15 minutos. Sacamos, servimos y ¡a usar esas cucharas!.






